¿Por qué una ventana de madera puede ayudar contra el cambio climático y a cuidar el medio ambiente?

¿Por qué una ventana de madera puede ayudar contra el cambio climático y a cuidar el medio ambiente?

Las ventanas de madera ayudan en la lucha contra el cambio climático, reduciendo las emisiones de carbono. Además, el uso de madera permite la gestión de los montes, el aprovechamiento de la madera revierte en el beneficio del monte reduciendo por ejemplo los incendios forestales. 

Para conocer el impacto de las ventanas de madera se utiliza como herramienta el Análisis de Ciclo de Vida (ACV), que es una herramienta que sirve para identificar oportunidades de mejora en el desempeño ambiental de determinados productos en las diferentes etapas de su vida.

El ACV como herramienta nos aporta toda la información referente al consumo energético, de combustibles fósiles y sobre todo de emisiones de CO2, desde la extracción de la materia prima hasta su llegada a vertedero o reciclaje. Además, analiza de forma científica, objetiva, metódica y sistemática, el impacto ambiental originado por un proceso/producto durante su ciclo de vida completo (en este caso la ventana de madera), como herramienta de gestión medioambiental.

Los siguientes datos son los correspondientes al ACV de una ventana de madera de 1,2 m por 1,2 m, con un perfil de 68 mm y un acristalamiento doble (4/12/4). La ventana en su ciclo total emite un total de 268,74 kg de CO2, donde se ha considerado la fase uso y mantenimiento que no es objeto de estudio dentro del proceso de fabricación, por lo que se debería de descontar el total de emisiones de esta fase, que son 198,32 kg de CO2. El resultado total del ACV de la fabricación de una ventana de madera es de 70,42 kg de CO2. Si tenemos en cuenta que el total de la madera gestionada en el proceso contiene 173,16 Kg de CO2, las emisiones netas de la ventana de madera serían -102,74 Kg de CO2, es decir, el proceso de fabricación de la ventana, gracias al almacén de CO2 de la madera, supone un ahorro de 102,74 kg de CO2.

Los procesos unitarios donde se producen la mayor cantidad de emisiones son en el Uso y mantenimiento (las emisiones derivadas del gasto energético para el acondicionamiento de un hogar, durante 30 años que es la vida de la ventana) y en el proceso de la segunda transformación (que se incluyen las emisiones del vidrio que suponen más de la mitad de las emisiones de esta fase).

Los mayores impactos que se identifican en el ACV de una ventana de madera se producen en la fase de vertedero. Si se reciclase el 100% de la madera de las ventanas, los residuos disminuirían en un 365%, por lo que se disminuiría así el impacto del proceso de vertedero para todos los factores ambientales. Por otro lado, en la fabricación de la ventana de madera no se genera ningún residuo tóxico derivado del propio material y el propio material puede tener una segunda vida útil.

Por lo tanto, no solo la madera actúa como almacén de CO2 por lo que siempre emitirá menos cantidad de gases efecto invernadero para la fabricación de cualquier producto, sino que la madera es un material orgánico, que incluso cuando termina su función como producto tiene una segunda vida solidaria con el medio ambiente, bien sea como biomasa o para formar parte de otro producto como tablero.

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asoma

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